Nuestra razón histórica
A lo largo de la historia del país, el magisterio ha asumido un destacado papel en la construcción y evolución del sistema educativo nacional, y ha contribuido asimismo al desarrollo económico, social, político y cultural de México y su pueblo.
Desde la Independencia, cuando nuestro país encaraba enormes desafíos, tales como: construir la identidad y la unidad nacional, crear los cimientos e instituciones del nuevo Estado, definir su forma de gobierno y desarrollar su propia estructura económica, así como preparar a la ciudadanía a ejercer su libertad y, muy particularmente, alfabetizar y llevar la educación a todos los rincones del país; México siempre contó con la responsabilidad y participación de sus maestros.
Fue posible superar todos aquellos retos, gracias al poder transformador de la educación y al compromiso de las maestras y los maestros para formar hombres y mujeres dignas, capaces de jugar un rol esencial de la nueva sociedad.
En la segunda mitad del siglo XIX, el magisterio se constituyó en un actor fundamental para la aplicación de la ley de educación juarista y se sumó activamente al proyecto de expandir la primaria elemental, gratuíta y obligatoria, poner en marcha la primera escuela normal , organizar el sistema educativo, instituir la libertad de enseñanza y hacer efectiva la prohibición del estudio de la religión en las escuelas públicas.
Durante la Revolución de 1910-1917, el magisterio también jugó un rol importante integrándose a distintas fracciones del ejército revolucionario, participando en el análisis y la discusión del Artículo 3° de la Constitución del 1917, así como en el diseño de políticas educativas. Por su parte, las maestros y maestros que no se involucraron en la lucha armada o en las disputas políticas, continuaron cumpliendo con sus responsabilidades sin importar quién encabezaba el gobierno en ese entonces.
A partir de la creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el 3 de octubre de 1921, las maestras y maestros de México se despegaron en todo el país para crear un nuevo sistema educativo, impulsar la reconciliación nacional y contribuir a la consolidación del nuevo Estado mexicano y sus instituciones.
De manera particular, fueron ellas y ellos quienes dieron viabilidad a la nueva estructura Institucional de la SEP, quienes garantizaron la operación de los servicios educativos y aplicaron los nuevos planes y programas de estudio.
Con su compromiso se consolidó la nueva escuela mexicana se ampliaron las escuelas rurales y de educación indígena, y se masificaron las campañas de alfabetización y de salud.
De esa manera, la escuela pública y sus maestros se convirtieron en el punto de encuentro entre el Estado, sus instituciones y el pueblo de México.
El magisterio se constituyó así como actor clave para la afirmación y despliegue de la educación pública como el medio más importante para el desarrollo nacional y para el bienestar individual y colectivo de los mexicanos.

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