En el contexto esbozado, de construcción del Estado postrevolucionario, se crearon distintos sindicatos de maestros como el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Enseñanza (SUNTE), el Sindicato de Trabajadores de la República Mexicana (STERM) y el Sindicato Mexicano de Maestros y Trabajadores de la Educación (SMMTE), los cuales lograron finamente unificarse, conservando su rica diversidad, y constituir, en 1943, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Los compromisos del SNTE con la consolidación de la Educación Pública en México, se expresaron desde la convocatoria a su Congreso Constituyente, en septiembre de 1943, en la que se señalaba que los delegados analizarían y construirían propuestas y acuerdos en torno a temas como: "la intervención del magisterio en la resolución de los problemas de la educación" y "la federalizacion de la enseñanza en el país".
En ese Congreso Fundacional, más allá de las cuestiones educativas y las legítimas reivindicaciones laborables y salariales, la naciente organización magisterial también definió una posición de avanzada respecto a "los problemas de la guerra y la postguerra" y acerca de los "problemas sociales en México".
Con esta perspectiva entre los acuerdos de los congresistas destacaron los de "contribuir a lograr la unidad nacional" y "contribuir a lograr el perfeccionamiento de nuestro régimen democrático de gobierno".
Con estas bases, el SNTE se consolidó entonces como un actor social, educativo y sindical, corresponsable en la defensa de la escuela pública y principal promotor de la educación científica, laica, gratuíta, obligatoria, popular, nacionalista y justiciera, por la que lucharon quienes construyeron el Estado, el México que ahora somos.
Sobre estas premisas, el SNTE enarboló desde su fundación el lema: "Por la Educación al Servicio del Pueblo", que condensa nuestra visión y razón de ser como maestros, trabajadores, ciudadanos y organización gremial.
Por estas razones, desde la fundación de nuestro SNTE nos asumimos como herederos del pensamiento liberal y humanista de los siglos XIX y XX, y como una organización que sintetiza en sus documentos básicos y formas de acción tanto el liberalismo juarista del siglo XIX, como las causas populares de justicia y democracia de la Revolución Mexicana.
Desde entonces, hemo asumido como propias la reivindicación de la letra, el espíritu y los objetivos del Artículo 3° Constitucional; además nos orgullece ser aliados estratégicos del Estado Mexicano para luchar por una Nación más próspera, justa y equitativa, y una vida Institucional basada en la democracia, la estabilidad y la convivencia armónica.
